miércoles, 14 de julio de 2010
Mucho Más que Fútbol
jueves, 20 de mayo de 2010
Chile en la Paradoja
En esa perspectiva el texto es un aporte. Obliga a reflexionar sobre los procesos de fondo que vive nuestra sociedad, la naturaleza de la relación entre política y ciudadanos, la calidad y pertinencia de las ofertas políticas disponibles, las claves del futuro. Vale la pena, me parece, intentar profundizar en este debate. Sin pretensión científica alguna, aquí adelanto algunas de mis opiniones.
Tras 20 años de gobierno, la Concertación perdió la batalla por el futuro. Fracasó en la tarea de proponer un horizonte atractivo a una sociedad que hace rato superó el trauma del quiebre democrático y la vida en dictadura. Una sociedad de personas que no concede a nadie un derecho preferente a representarla y que está dispuesta a evaluar con libertad distintas opciones políticas.
El éxito de Sebastián Piñera, sin embargo, no es hasta ahora el éxito de la derecha. Lo que Piñera logró, y en eso tiene mérito enorme, es capturar un imaginario colectivo de corte social demócrata y ofrecer una alternativa en que combina la promesa de continuidad con una oferta de mejorías significativas en la gestión pública. La coalición que encabeza llegó al poder mimetizada con los éxitos de la Concertación, ocultando en el sótano los ejemplares disponibles de la teoría del desalojo de Allamand. Pero, seamos francos, también lo hizo capitalizando el descontento creciente por el desgano y la desprolijidad que se fueron apoderando de la gestión de muchos asuntos públicos: la dificultad para avanzar en mejorar la calidad de la educación pública, la persistencia en los problemas de gestión hospitalaria, la imposibilidad de construir un buen sistema de transporte público, la ambigüedad respecto de los desafíos ambientales.
El mimetismo con que la actual administración llega al poder no es, sin embargo, suficiente para gobernar. No basta con presentar una pareja de homosexuales en un spot electoral para comprometerse con el respeto a la diversidad y la dignidad de todas las personas. No basta con prometer el gobierno de los mejores si quienes así se autoproclaman prefieren permanecer en la comodidad de sus oficinas privadas antes que asumir los riesgos y costos del servicio público. No basta con proclamar las bondades del gobierno de los gerentes si las viviendas de emergencia post terremoto son aportadas mayoritariamente por el voluntariado del Techo para Chile.
La derecha, hoy en el gobierno, no parece avanzar en la construcción de una mayoría sólida. La obsesión por enlodar los logros de la Concertación, la sustitución de directivos del servicio público por personas afines políticamente, la minimización de la importancia de los conflictos de interés entre las autoridades, son muestra de aquello. En suma, lo que está en tela de juicio es la efectiva madurez cívica de la derecha y su adhesión de fondo a los valores democráticos y republicanos.
La tarea de la centro izquierda no será tampoco fácil. El resultado electoral que nos ubica en una posición de relativa equivalencia con el oficialismo esconde los restos de una coalición que perdió el sentido colectivo, su identidad y su voluntad de cambio.
El desconcierto inmoviliza. Entre peleas matrimoniales, jóvenes con ideas viejas y la incapacidad para comprender la vida política al margen del Estado, se vuelve casi imposible redescubrir el Chile del cual nos desconectamos y que se oculta bajo las ruinas del terremoto, la locura por juntar los pesos para llegar a fin de mes, las profundidades de Twitter y Facebook.
En medio de esta realidad paradojal, desconcertante y desafiante, se va forjando un nuevo Chile. El desafío de los partidos es abrazarlo, comprenderlo y dejarse interpelar por él. Está por verse quién, desde esa experiencia vital, liderará una nueva mayoría que está en proceso de gestación.
martes, 18 de mayo de 2010
Post Natal: Más que una Discusión sobre Madres e Hijos
El Presidente Piñera ha convocado una comisión para analizar la posibilidad de extender la licencia post natal para las madres hasta alcanzar los 6 meses. Las razones son múltiples. Entre otras, la conciencia creciente de la importancia de favorecer la lactancia materna, el estimular el apego madre-hijo, eliminar la necesidad de recurrir a diversas trampas para permitir a las madres acompañar a sus hijos en sus primeros meses de vida.
Las razones en contra siempre se encontrarán en el plano de los costos. El argumento es simple: si contratar mujeres es más caro que contratar hombres, entonces se contratan menos mujeres o se les contrata con menores salarios.
Con todo, mi impresión es que la discusión está ocultando problemas de fondo. No son pocos los que hacen gárgaras defendiendo la importancia de la familia como “núcleo fundamental de la sociedad”. Pero, si tener familia es finalmente sólo responsabilidad de la mujer, quien deberá en la práctica asumir en solitario los deberes de la crianza sacrificando dimensiones fundamentales de su vida. Entonces, ¿de qué defensa de la familia hablamos? ¿Cuál es el rol para los padres? ¿No es razonable sostener que existen dimensiones centrales del cuidado de los menores que pueden ser asumidos por éstos? Es decir ¿por nosotros? ¿Qué ocurre cuando la mujer quiere compatibilizar trabajo y maternidad? ¿Qué ocurre cuando esa compatibilidad no es (sólo) una opción sino que una necesidad? ¿No son posibles fórmulas más flexibles que a la vez reconozcan que las familias de hoy no son las de hace tan sólo un par de décadas atrás?
Porque finalmente esta discusión no es sólo sobre el derecho de la mujer a acompañar a sus hijos recién nacidos y el derecho de éstos a contar con su madre cerca. Es también sobre el derecho que la sociedad reconoce efectivamente a la mujer para desarrollarse plenamente como persona, combinando maternidad y trabajo, así como la discusión pendiente sobre el rol que los hombres tendremos en la vida cotidiana de esas familias que todos declaramos defender y que llega el tiempo la ley reconozca como corresponde.
sábado, 8 de mayo de 2010
Por ésto también perdió la Concertación
viernes, 7 de mayo de 2010
Grande Amelia Bruja
Hans Küng. Carta abierta a los obispos católicos de todo el mundo
15 Abril 2010
Hans Küng es un Teólogo muy controvertido dentro de la iglesia católica. Junto con Ratzinger, fueron los teólogos más jóvenes del Concilio del Vaticano II. Los dos han coincidido en la Universidad Tubingia, donde han estudiado o impartido clases importantes políticos (Horst Köhler , presidente de alemania), poetas (Friedrich Hölderlin), filósofos (Friedrich Schelling y Georg Wilhelm Friedrich Hegel) y representantes de las dos grandes iglesias en alemania: protestantes (Ferdinand Christian Baur) y católicos (Joseph Ratzinger).
Hans Kúng siempre ha estado en contra de la autarquía papal y a favor de aplicar la renovaciónes el concilio, cosa que Ratzinger ha hecho caso omiso. En su momento Hans Kúng se le prohibio dar clases por su pensamiento. Si
HANS KÜNG Carta abierta a los obispos católicos de todo el mundo 15/04/2010
Estimados obispos,
Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, y yo fuimos entre 1962 - 1965 los dos teólogos más jóvenes del concilio. Ahora, ambos somos los más ancianos y los únicos que siguen plenamente en activo. Yo siempre he entendido también mi labor teológica como un servicio a
Aprecié mucho que el papa Benedicto, al poco de su elección, me invitara a mí, su crítico, a una conversación de cuatro horas, que discurrió amistosamente. En aquel momento, eso me hizo concebir la esperanza de que Joseph Ratzinger, mi antiguo colega en
Mis esperanzas, y las de tantos católicos y católicas comprometidos, desgraciadamente no se han cumplido, cosa que he hecho saber al papa Benedicto de diversas formas en nuestra correspondencia. Sin duda, ha cumplido concienzudamente sus cotidianas obligaciones papales y nos ha obsequiado con tres útiles encíclicas sobre la fe, la esperanza y el amor. Pero en lo tocante a los grandes desafíos de nuestro tiempo, su pontificado se presenta cada vez más como el de las oportunidades desperdiciadas, no como el de las ocasiones aprovechadas:
- Se ha desperdiciado la oportunidad de un entendimiento perdurable con los judíos: el Papa reintroduce la plegaria preconciliar en la que se pide por la iluminación de los judíos y readmite en
- Se ha desperdiciado la oportunidad de un diálogo en confianza con los musulmanes; es sintomático el discurso de Benedicto en Ratisbona, en el que, mal aconsejado, caricaturizó al islam como la religión de la violencia y la inhumanidad, atrayéndose así la duradera desconfianza de los musulmanes.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de la reconciliación con los pueblos nativos colonizados de Latinoamérica: el Papa afirma con toda seriedad que estos "anhelaban" la religión de sus conquistadores europeos.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de ayudar a los pueblos africanos en la lucha contra la superpoblación, aprobando los métodos anticonceptivos, y en la lucha contra el sida, admitiendo el uso de preservativos.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de concluir la paz con las ciencias modernas: reconociendo inequívocamente la teoría de la evolución y aprobando de forma diferenciada nuevos ámbitos de investigación, como el de las células madre.
- Se ha desperdiciado la oportunidad de que también el Vaticano haga, finalmente, del espíritu del Concilio Vaticano II la brújula de
Este último punto, estimados obispos, es especialmente grave. Una y otra vez, este Papa relativiza los textos conciliares y los interpreta de forma retrógrada contra el espíritu de los padres del concilio. Incluso se sitúa expresamente contra el concilio ecuménico, que según el derecho canónico representa la autoridad suprema de
- Ha readmitido sin condiciones en
- Apoya con todos los medios la misa medieval tridentina y él mismo celebra ocasionalmente la eucaristía en latín y de espaldas a los fieles.
- No lleva a efecto el entendimiento con
- Ha reforzado los poderes eclesiales contrarios al concilio con el nombramiento de altos cargos anticonciliares (en
El Papa Benedicto XVI parece alejarse cada vez más de la gran mayoría del pueblo de
Sé que algunos de vosotros padecéis por el hecho de que el Papa se vea plenamente respaldado por la curia romana en su política anticonciliar. Esta intenta sofocar la crítica en el episcopado y en
Sin embargo, la política de restauración de Benedicto ha fracasado. Todas sus apariciones públicas, viajes y documentos no son capaces de modificar en el sentido de la doctrina romana la postura de la mayoría de los católicos en cuestiones controvertidas, especialmente en materia de moral sexual. Ni siquiera los encuentros papales con la juventud, a los que asisten sobre todo agrupaciones conservadoras carismáticas, pueden frenar los abandonos de
Precisamente vosotros, como obispos, lo lamentaréis en lo más profundo: desde el concilio, decenas de miles de obispos han abandonado su vocación, sobre todo debido a la ley del celibato. La renovación sacerdotal, aunque también la de miembros de las órdenes, de hermanas y hermanos laicos, ha caído tanto cuantitativa como cualitativamente. La resignación y la frustración se extienden en el clero, precisamente entre los miembros más activos de
Y ahora, a las muchas tendencias de crisis todavía se añaden escándalos que claman al cielo: sobre todo el abuso de miles de niños y jóvenes por clérigos -en Estados Unidos, Irlanda, Alemania y otros países- ligado todo ello a una crisis de liderazgo y confianza sin precedentes. No puede silenciarse que el sistema de ocultamiento puesto en vigor en todo el mundo ante los delitos sexuales de los clérigos fue dirigido por
Las consecuencias de todos estos escándalos para la reputación de
1. No callar: en vista de tantas y tan graves irregularidades, el silencio os hace cómplices. Allí donde consideréis que determinadas leyes, disposiciones y medidas son contraproducentes, deberíais, por el contrario, expresarlo con la mayor franqueza. ¡No enviéis a Roma declaraciones de sumisión, sino demandas de reforma!
2. Acometer reformas: en
3. Actuar colegiadamente: tras un vivo debate y contra la sostenida oposición de la curia, el concilio decretó la colegialidad del Papa y los obispos en el sentido de los Hechos de los Apóstoles,donde Pedro tampoco actuaba sin el colegio apostólico. Sin embargo, en la época posconciliar los papas y la curia han ignorado esta decisión central del concilio. Desde que el papa Pablo VI, ya a los dos años del concilio, publicara una encíclica para la defensa de la discutida ley del celibato, volvió a ejercerse la doctrina y la política papal al antiguo estilo, no colegiado. Incluso hasta en la liturgia se presenta el Papa como autócrata, frente al que los obispos, de los que gusta rodearse, aparecen como comparsas sin voz ni voto. Por tanto, no deberíais, estimados obispos, actuar solo como individuos, sino en comunidad con los demás obispos, con los sacerdotes y con el pueblo de
4. La obediencia ilimitada sólo se debe a Dios: todos vosotros, en la solemne consagración episcopal, habéis prestado ante el Papa un voto de obediencia ilimitada. Pero sabéis igualmente que jamás se debe obediencia ilimitada a una autoridad humana, solo a Dios. Por tanto, vuestro voto no os impide decir la verdad sobre la actual crisis de
5. Aspirar a soluciones regionales: es frecuente que el Vaticano haga oídos sordos a demandas justificadas del episcopado, de los sacerdotes y de los laicos. Con tanta mayor razón se debe aspirar a conseguir de forma inteligente soluciones regionales. Un problema especialmente espinoso, como sabéis, es la ley del celibato, proveniente de
6. Exigir un concilio: así como se requirió un concilio ecuménico para la realización de la reforma litúrgica, la libertad de religión, el ecumenismo y el diálogo interreligioso, lo mismo ocurre en cuanto a solucionar el problema de la reforma, que ha irrumpido ahora de forma dramática. El concilio reformista de Constanza en el siglo previo a
La apelación que os dirijo en vista de esta Iglesia en crisis, estimados obispos, es que pongáis en la balanza la autoridad episcopal, revalorizada por el concilio. En esta situación de necesidad, los ojos del mundo están puestos en vosotros. Innúmeras personas han perdido la confianza en
Os saluda, en la comunión de la fe cristiana, Hans Küng
Cura del Alma

Cristián Warnken
Jueves 29 de Abril de 2010
Cura del alma

Hay curas y curas. La palabra Sorge en alemán significa “cura”, cuidado. Hay curas que sanan y otros, en cambio, que enferman y envenenan lo que se les entregó para cuidar y curar. El abismo que separa a los unos de los otros es el mismo que el que separa la luz de la oscuridad, el mal del bien.
Están los curas de pueblo, bonachones y campechanos, cuya fe está cerca de la tierra (y, por eso, tal vez también del cielo) y con los cuales se puede tomar el vino consagrado en una rústica mesa familiar.
Está también la categoría de los curas de prédica aburrida y ramplona, que lo hacen a uno bostezar en misa, incluso cuando están hablando de los misterios más hermosos y elevados. Ellos no hacen el mal, sólo aburren. Hacen los domingos más tristes de lo que ya lo son.
En sus antípodas están los curas de retórica incendiaria, de carisma fuerte. Son atractivos, pero en esa misma atracción reside un peligro: algunos usan su especial energía y retórica contagiosa para generar incondicionalidades enfermizas y acríticas en fieles ávidos de alguien que les administre la vida interior. Y eso pasa porque el católico medio es muchas veces ignorante de su propia fe, flojo: no lee, no profundiza, prefiere que se le entregue un pan digerido, una papilla espiritual, que otros piensen por él. Para fieles así, es muy difícil distinguir la cizaña del trigo. El límite entre alguien tocado por el espíritu santo y un psicópata o pervertido es muy tenue, y la historia humana (y no sólo la de
Tanto daño pueden hacer, que uno tiende a preferir incluso la fe tibia, “FOME” del sacerdote ramplón. Es cierto que ha habido “personalidades” apasionadas en
Yo quiero rendir un homenaje, en esta hora de decepciones tan hondas, a los sacerdotes que “curan” el alma. Ellos no exigen una adhesión patológica: dan (sin esperar nada a cambio) amor y sabiduría, lo único esencial que necesitamos para cruzar en paz este valle de lágrimas. Los curas del alma, cuando predican la verdad, lo hacen sin estridencias, hasta con cierto pudor, no dejando espacios para peligrosos cultos a la personalidad.
Beltrán Villegas es uno de ellos. Experto bíblico, traductor de los salmos, nos traspasó su amor a la hermosa lengua hebrea, enseñó a muchos de mi generación a leer
Una canción de Sui Generis, “¿Dónde está Dios, dime quién me lo robó?”, resume la pregunta lacerante de las víctimas de los abusos, pregunta que ha golpeado y emocionado al mismo Papa. Al contar su verdad, ellos están dando testimonio de un coraje interior que les ha faltado a quienes —desde las jerarquías locales— debieron acelerar los procesos de investigación todavía inexplicablemente inconclusos. Jesús está llorando en esta hora, su santa faz tiene vergüenza cuando mira a la cara a sus “representantes” en la tierra: nada lo violentaba más que la cobardía y el fariseísmo. Yo recuerdo, en cambio, la sonrisa sabia bajo una barba rala y los ojos limpios de Beltrán Villegas.