sábado, 11 de septiembre de 2010

Borrar la Historia

Reviso dos de los principales periódicos nacionales. Ambos proclives a la Nueva Forma de Gobernar. Lo reconozco. No puedo creer que no exista una nota sobre el golpe de estado de 1973. La historia parece comenzar con el atentado a las Torres Gemelas (es que nos hemos internacionalizado tanto), o con el atentado a Jaime Guzmán.

La Tercera, en un gesto de "arrojo histórico", recuerda el asalto de Santiago por el Cacique Michimalonco. También en un 11 de Septiembre. Por supuesto, al igual que con el silencio sobre el golpe de Estado (a lo menos un hecho histórico relevante), el silencio también se abate sobre la historia post-Michimalonco. Esa que dice que pese a la bravura de los habitantes originales de estas tierras, esa que solemos recordar cuando nos conviene, la historia de Chile se ha construido sobre la dominación y la exclusión de éstos.

No me gusta el olvido de la historia. Podrán aplaudirla los mismos que aplaudan que Piñera anuncie ante Naciones Unidas "el verdadero fin de la transición". Pero es un aplauso infértil. Inútil. Los países, al igual que los seres humanos en forma individual, nos construimos y proyectamos a partir de nuestra historia. Incluso pese a ella. Pero no sin ella. Como decía Newman, "el presente es un texto y el pasado su interpretación".

Por mi parte. No acepto el olvido de la historia y me niego a él. Nuestros hijos deben saber del país enfrentado, de la ausencia de diálogo, de la negación del otro que nos acompañaron durante el golpe y la dictadura de Pinochet. Deben saber de lo mucho que costó poner fin a esa dictadura de una manera que hiciera posible recuperar la convivencia democrática. Deben saber de los detenidos desaparecidos, de los torturados, del sufrimiento de sus familias. Deben saberlo. ¿De qué otra manera pueden entender lo que somos, lo que podemos ser, lo que queremos ser?

Aún cuando algunos traten de borrar la historia, no lo lograrán. La fuerza de la historia y de los hombres y mujeres que la construyeron, que la sufrieron y que la amaron, es superior a cualquier intento de olvido.

Porque tengo fe en el futuro de esta tierra, me niego a olvidar.

2 comentarios:

Marcela Kahler dijo...

Que buen texto
Gracias

Iván dijo...

Estupendo artículo. Una gran verdad, si ya no vale la pena ver noticias, éstas recuerdan los años 80 mostrando un país de fantasía (sin violencia, sin delincuencia, con los buenos muchachos matiné, vermut y noche) y con "interesantes" notas internacionales, de hecho sólo faltan los grandes reportajes a los reyes de España e Inglaterra.